lunes, 18 de febrero de 2013

60.-SIGNIFICADO DE LA RESURRECCIÓN DE JESÚS

La Resurrección de Jesús ha constituido, desde el comienzo, el fundamento de la fe cristiana.
“La resurrección de Jesús es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo creída y vivida por la primera comunidad cristiana como verdad central, transmitida como fundamental por la tradición, establecida en los documentos del Nuevo testamento, predicada como parte esencial del misterio Pascual, juntamente con la Cruz”. (Jesucristo, Salvador del mundo, pg 114).

San Pablo habla de la Resurrecci8ón de Jesús con estas palabras:
 Os he trasmitido, en primer lugar, lo que yo mismo he recibido, que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras, que fue sepultado, que resucitó al tercer día, según las escrituras, y que se apareció a Cefas, luego a los doce; después se apareció una vez a más de quinientos hermanos, de los cuales muchos viven todavía y algunos murieron; luego se apareció a Santiago, luego a todos los Apóstoles y después de todos, como a un aborto, se me apareció también a mí” (I Cor 15, 1-8)

Algunos dicen que no hay resurrección de entre los muertos” (I Cor 15, 12) 
San Pablo rebate esta afirmación, diciendo:
Si no hay resurrección, tampoco Cristo resucitó (15, 13).
Si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación y vana nuestra fe (15, 14).
Si Cristo no resucitó, nosotros somos falsos testigos, pues testificamos que ha resucitado (15, 15).
Si Cristo no resucitó, aún estáis en vuestros pecados (15, 17).
Si Cristo no resucitó, tenemos la esperanza en Cristo sólo mirando esta vida, somos los más miserables de los hombres (15, 19)

“Cristo ha resucitado de entre los muertos” (15,20)
¿Cómo justifica San Pablo la veracidad de su afirmación?
Porque él transmite lo que también él ha recibido (15, 3-4)
Por las múltiples apariciones de Jesús, de las cuales la postrera fue la que él mismo disfrutó (15,5- 8):
Al tercer día”: Lázaro olía al cuarto día (Jn 11, 39).
Según las Escrituras”: “Yavé da la muerte y da la vida; hace bajar al sepulcro y subir de él” (I Sam 2, 6)
Él nos dará la vida en dos días y al tercero nos levantará y viviremos ante Él” (Os 6, 2)
Había bajado ya a las bocas del hades, la región cuyos cerrojos se echaron sobre mí para siempre; pero tú, Yavé, mi Dios, salvaste mi vida del sepulcro” (Jon 2, 7)
Pues no abandonarás mi alma al seol, ni permitirás que tu fiel vea la fosa” (Sal 16, 10)
Oh Yavé, has sacado mi alma del seol, me has hecho hervir de entre los que bajan a la fosa” (Sal 30, 4)
Los Evangelios hablan del sepulcro vacío.
San Pablo no cita las apariciones a las mujeres, porque el testimonio de éstas, en esa época, carecía de valor.

¿Qué es la resurrección?
Es el acontecimiento por el que Jesús fue restituido con su humanidad a la vida gloriosa, plena e inmortal de Dios.
Cualidades del cuerpo glorioso:
1.Mantiene la identidad y realidad humana.
2.Vive eternamente en Dios.
3.Es un cuerpo espiritual (I Cor 14,44); traspasado por el soplo vital del Espíritu creador de Dios que lo transforma de corruptible a incorruptible; de vil a glorioso; de débil a fuerte; (I Cor 15, 42-43); no sujeto al tiempo ni al espacio, pudiendo presentarse donde, cuando y como le plazca al Espíritu.

El libro de los Hechos de los Apóstoles dice:
“Varones israelitas, escuchad estas palabras: Jesús de Nazaret, varón probado por Dios con milagros, prodigios y señales... a éste, disteis muerte. Al cual Dios le resucitó..Tenga por cierto toda la casa de Israel que Dios le ha hecho Señor y Mesías a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado.... Vosotros negasteis al Santo y al Justo y pedisteis gracia para un homicida... Pues a ése Dios le ha levantado a su diestra por Príncipe y Salvador. Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén y de cómo le dieron muerte suspendiéndole de un madero. Dios le resucitó al tercer día y le dio manifestarse..Y nos ordenó predicar al pueblo y atestiguar que por Dios ha sido instituido juez de vivos y muertos”.

La resurrección de Jesús es la respuesta del Padre a la condena y suplicio de su Hijo. Dios ha hecho Señor y Mesías a Jesús (Hch 2, 36), Señor y Dios (Jn 20, 28)Por la Resurrección la humanidad de Jesús se introduce en la comunión de la Trinidad de Dios, alcanza la plenitud en su relación con Dios, viviendo la vida de la Trinidad.

Significado de la resurrección para nosotros. 
La Resurrección de Jesús tiene para nosotros un sentido fundamental: Hace posible nuestra salvación. “Porque si confesares con tu boca al Señor Jesús y creyeres en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo” (Rom 10, 9)

La resurrección de Jesús es primicia de las resurrecciones futuras (las nuestras) y las hace posibles. La vida divina fluye, como primicia, en la humanidad de Cristo y, a través de Él, en toda la humanidad. Cristo, Salvador, tiene el poder de transformar a los hombres conforme a su imagen y hacerlos de nuevo hijos del Padre celestial.

Es la resurrección de la nueva humanidad salvada y transformada. Con este acontecimiento de liberación integral el hombre recupera su libertad, lejos de la tiranía del pecado, inaugura un nuevo modo de vivir en justicia, en paz, en solidaridad y, sobre todo, en amor fraterno.
        
Es el cumplimiento de la esperanza humana de inmortalidad. Un deseo común a todos los seres humanos.

Es experiencia de encuentro con Él en la Eucaristía, memorial de su muerte y resurrección. Cristo Resucitado está presente, también, en su cuerpo místico.

Es experiencia de perdón. Él restableció su amistad  y su perdón con sus discípulos Pedro y Tomás, llevándoles a una experiencia de conversión total. Dio a sus discípulos el poder de perdonar los pecados, (Jn 20, 22s)

Es experiencia de vocación y misión. “Como el Padre me ha enviado, así os envío yo” (Jn 20, 21) "Id y enseñad a todas las gentes, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Yo estaré con vosotros hasta la consumación del mundo". (Mt 28, 19-20) A Pedro le mandó apacentar su grey (Jn 21, 15) 
     
Fue para los discípulos una experiencia de conversión total, de verdadero retorno a Él. Un retorno fundado en la fe en Jesús, en su poder y en su presencia en medio de ellos. La conversión cristiana no es sólo propia del tiempo de cuaresma sino que es parte integrante de la Pascua. La conversión es un paso continuo de la incredulidad a la fe, de la tristeza a la alegría, del miedo al entusiasmo, del ser y vivir en tinieblas el ser y vivir en la luz. 

La Resurrección no es:
1. No es revivir, es decir, volver a la vida terrena para después morir otra vez, como la hija de Jairo, el hijo de la viuda de Naín o Lázaro.
2. No es la inmortalidad del alma, es decir, una especie de resurrección a medias. La resurrección afectó al cuerpo de Jesús. “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado” (Lc 24, 5)
3. No es una reencarnación, al estilo del budismo, una adquisición de una nueva existencia terrena mediante la transmigración del alma de un cuerpo a otro, en una innumerable serie de veces.
4. No es una creación psicológica de los discípulos provocada por el recuerdo y la enseñanza de Jesús que les hubiera llevado a la convicción de su presencia después de su muerte.
La Resurrección no fue consecuencia de la fe de los discípulos sino su causa. Los hechos indican que, muerto Jesús, los discípulos estaban tristes, llenos de miedo, incrédulos y duros de corazón. Sólo el acontecimiento de la resurrección de Jesús pudo cambiarlos y devolverles el entusiasmo.  
     
La espiritualidad pascual. 
La espiritualidad cuaresmal tiene su cumbre el Viernes Santo, con la Pasión y Muerte de Jesús. La espiritualidad pascual presupone la cuaresma y el Viernes Santo; pero, da un paso más: 
Contempla a Jesús resucitado y vivo, dando sentido al dolor y a la muerte.            
La Pascua está impregnada de alegría, entusiasmo y esperanza. La Pascua es un canto a la vida, a la que da alas y un horizonte de eternidad. 

Siguiente: Dios Padre.

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